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Cuando la tarea la hace la máquina: cómo reconocer (y repensar) el uso de IA en el aula
Hace poco un compañero de la universidad me pasó una investigación para que le diera mi opinión. La abrí, leí el primer párrafo y algo me hizo detenerme. No era mala. Al contrario: era demasiado buena. Ni un error, ni una coma fuera de lugar, ni una sola frase que sonara a que la había escrito alguien que estaba despierto a las tres de la mañana peleándose con el documento. Bajé un poco más y ahí estaba, intacta, la frase que ya me sé de memoria: “El verdadero reto no radica
JAVIER ALONSO PORTOCARRERO BUSTOS
18 ago6 min de lectura


4 años usando IA: cómo cambió mi vida diaria y mi trabajo
Hace cuatro años, la inteligencia artificial era para mí poco más que una palabra de moda. Sonaba a películas de ciencia ficción, a algo lejano y complicado que "algún día" tal vez usaría. Hoy, después de cuatro años metido de lleno probando ChatGPT, Gemini, Claude y varias más, puedo decirte una cosa con total honestidad: la IA cambió por completo mi forma de trabajar, de aprender y hasta de resolver los pendientes del día a día. Y no, no soy programador ni experto en tecnol
JAVIER ALONSO PORTOCARRERO BUSTOS
17 ago4 min de lectura


IA y el dilema ético sobre su uso como buscador rápido en vez de conocer sus capacidades
Voy a confesarte algo: cuando empecé a usar inteligencia artificial, la trataba básicamente como un Google con esteroides. Le hacía una pregunta, me daba una respuesta rápida, y listo. Misión cumplida. Y aunque eso ya me parecía increíble, con el tiempo me di cuenta de que estaba usando una nave espacial solo para ir a la tienda de la esquina. Ese es el dilema del que quiero hablarte hoy. No es un dilema técnico, sino más bien uno ético y práctico: ¿está bien quedarnos usando
JAVIER ALONSO PORTOCARRERO BUSTOS
17 ago4 min de lectura


El dilema moral de los autos autónomos: ¿a quién debe salvar tu coche?
Imagínate esta escena: vas en un auto que se maneja solo, tranquilo, disfrutando del viaje. De repente, un grupo de peatones cruza la calle sin mirar. El auto no alcanza a frenar. Solo tiene dos opciones: seguir de frente y atropellar a esas personas, o desviarse contra un muro y ponerte en peligro a ti, el pasajero. ¿Qué debería hacer el auto? Y más importante todavía: ¿quién decidió eso por ti? Este no es un guion de película. Es uno de los debates más serios y complicados
JAVIER ALONSO PORTOCARRERO BUSTOS
17 ago4 min de lectura
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